Las personas que leen y aprenden durante toda su vida tienen menos riesgo de demencia, según un estudio neurocientífico con casi 2.000 personas.
Un seguimiento de casi ocho años a adultos mayores muestra que la estimulación intelectual sostenida desde la infancia se asocia con menor riesgo y aparición más tardía de Alzheimer y deterioro cognitivo leve
Eugenio M. Fernández Aguilar, 27.02.2026 | 07:00
Leer libros, escribir con frecuencia o aprender un nuevo idioma no son solo actividades culturales: podrían estar asociadas con un menor riesgo de desarrollar demencia en la vejez. Un amplio estudio con 1.939 personas ha encontrado que quienes mantuvieron un alto nivel de estimulación intelectual a lo largo de su vida presentaron hasta un 38 % menos riesgo de enfermedad de Alzheimer y un 36 % menos riesgo de deterioro cognitivo leve. La investigación, publicada en la revista Neurology, siguió durante casi ocho años a adultos mayores con una edad media de 80 años al inicio del estudio. Sus resultados aportan una evidencia sólida sobre la importancia de la llamada “enriquecimiento cognitivo”, un concepto que engloba las experiencias que estimulan la mente desde la infancia hasta la vejez. Más allá de la intuición de que “leer es bueno”, el trabajo ofrece datos cuantificables y analiza incluso cambios observados en el cerebro. [...] Además, los datos indicaron que el inicio del Alzheimer se retrasó aproximadamente cinco años en las personas con mayor estimulación intelectual, mientras que el deterioro cognitivo leve se retrasó unos siete años. En términos de salud pública, un retraso de varios años en la aparición de la demencia puede tener un impacto enorme en la calidad de vida individual y en los sistemas sanitarios.
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